Bushido, el código samurai
Bushido, el código samurai La importancia espiritual del decoro social —o, podría decir, tomando prestada la terminología de «Filosofía del vestido»[145], la disciplina espiritual de la que la etiqueta y el ceremonial son meras vestimentas externas— es totalmente desproporcionada respecto a lo que su apariencia nos ordena creer. Podría seguir el ejemplo del Spencer y hallar los orígenes y las razones morales que dieron lugar a nuestras instituciones ceremoniales; pero no es lo que pretendo hacer con este libro. Lo que quisiera subrayar es la capacitación moral que implica el estricto cumplimiento del decoro. He dicho que la etiqueta se desarrolló hasta el más mínimo detalle, hasta el punto de que aparecieron diferentes escuelas que defendían diferentes sistemas. Pero todas coincidían en el objetivo fundamental, expresado por un gran exponente de la escuela de etiqueta más conocida, la de Ogasawara[146], en estos términos: «El objetivo de todo ceremonial es cultivar la propia mente, de modo que incluso estando tranquilamente sentados ni el más tosco de los rufianes se atreva a importunarnos»[147]. Lo que significa, en otras palabras, que ejercitando constantemente los buenos modales uno logra poner en perfecto orden todas las partes y capacidades de su cuerpo, y en tal armonía consigo mismo y con el entorno, manifiesta el dominio del espíritu sobre la carne. ¡Qué nuevo y profundo sentido cobra a partir de entonces el término francés biensèance[148]!