Bushido, el código samurai
Bushido, el código samurai Nuestros cánones de cortesÃa dictan otra costumbre «tremendamente graciosa»; pero muchos autores que han escrito superficialmente sobre Japón la han ignorado por el simple hecho de atribuirla a la confusión general sobre el paÃs[157]. Cualquier extranjero que la haya observado confesará lo incómodo que se sintió al tener que dar la respuesta apropiada en esa situación. En Estados Unidos, cuando uno hace un regalo, alaba sus virtudes ante quien lo recibe; en Japón, el regalo se desprecia o se critica. La idea en Occidente es: «Es un regalo bonito: si no fuera bonito no me atreverÃa a dártelo; porque serÃa un insulto darte algo que no fuera bonito». En cambio, nuestra lógica es: «Eres una persona maravillosa, y ningún regalo es lo bastante bueno para ti. Nada de lo que pueda poner a tus pies resultará aceptable, y no será más que una muestra de mi buena voluntad; asà que acéptalo no por su valor, sino como un gesto. Será un insulto para tu valÃa considerar el mejor regalo lo bastante bueno para ti». Si ponemos ambas ideas una al lado de la otra, veremos que la idea primordial es una sola y la misma. Ninguna es «tremendamente graciosa». Los estadounidenses se refieren a la parte material del regalo; los japoneses al sentido que motiva el regalo. Es un razonamiento perverso para concluir, porque nuestro sentido del decoro se refleja en las ramificaciones más pequeñas de nuestro comportamiento, tomar las menos importantes y sostenerlo como el tipo, y juzgar el propio principio. ¿Qué es más importante, comer o respetar las normas del decoro en cuanto a comer? Un sabio chino responde: «Si se considera un caso en que la comida es de suma importancia, y respetar las normas del decoro tiene poca importancia, y las comparamos, ¿por qué no decir simplemente que la comida es más importante?»[158]. «El metal pesa más que las plumas», pero ¿este dicho se refiere a un pequeño cierre de metal y a un cargamento de plumas? Si colocamos un trozo de madera de treinta centÃmetros de grosor en lo alto del pináculo de un templo, nadie dirá que es más alto que el templo. A la pregunta, «¿Qué es más importante, decir la verdad o ser cortés?», supuestamente, los japoneses darÃan una respuesta diametralmente opuesta a la de un estadounidense; pero me abstendré de hacer cualquier comentario hasta haber hablado de veracidad y sinceridad.