Bushido, el código samurai
Bushido, el código samurai El bushido no nos exigía convertir nuestra conciencia en esclava de ningún señor o rey. Thomas Mowbray fue un auténtico portavoz para nosotros al afirmar:
Me arrojo, mi terrible soberano, a vuestros pies.
Mandáis en mi vida, pero no en mi afrenta.
Mi vida se os debe; mi buen nombre, no,
pues, cuando yo muera, sobrevivirá,
y para el oprobio, no lo tendréis[230].