Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid Allí en Medina Álvar Fáñez con gran precaución está, al ver venir gente armada gran sospecha le fue a dar, envía dos caballeros que averigüen la verdad; sin perder tiempo partieron, de muy buena gana van, uno se queda con ellos, otro se vuelve a avisar: “Son fuerzas de Mío Cid que nos vienen a buscar.
Ved aquí a Pedro Bermúdez que se quiere adelantar, Muño Gustioz, vuestro buen amigo, viene detrás, luego Martín Antolínez, el de Burgos natural, el obispo don Jerónimo, ese clérigo leal.
El alcaide Abengalbón con sus fuerzas también va, por dar gusto a Mío Cid que mucho le quiere honrar.
Todos forman una tropa, en seguida llegarán”.
Dijo Minaya: “A caballo. Los iremos a encontrar”.
Muy de prisa que montaron, no se querían tardar; cien caballeros salían, todos de muy buen mirar, en caballos muy hermosos con cubiertas de cendal y petral de cascabeles; con escudo al cuello van, sendas lanzas en las manos, con su pendón cada cual.
Quiere Minaya que vean cómo se sabe portar
y como trata a las damas que a Castilla fue a buscar.
Los primeros batidores a llegar empiezan ya,
las armas toman, ce ponen con las armas a jugar.
Por allí junto a Jalón grandes alegrías van.
Los otros ante Minaya se iban todos a humillar.