Cantar de mÃo Cid
Cantar de mÃo Cid Hasta el mismo campamento van los cristianos detrás, harto han hecho ya aquel dÃa y se empiezan a tornar.
El buen Ãlvar Salvadórez cautivo se queda allá.
Con el Cid se van volviendo los que comen de su pan.
Vio lo que han hecho, pero ellos se lo cuentan, además.
Al gran Cid Campeador mucha alegrÃa le da:
“Mis caballeros, oÃdme, esto aquà no ha de quedar, si hoy ha sido dÃa bueno, mañana mejor será, cuando vaya a amanecer todos armados estad,
el obispo don Jerónimo la absolución nos dará, la misa nos dirá luego, y entonces a cabalgar.
No puede ser de otro modo, los iremos a atacar en el nombre de Santiago y del Señor Celestial.
Más vale que les ganemos que ellos nos quiten el panâ€.
Ãlvar Fáñez de Minaya allà también quiso hablar:
“Si asà lo queréis, buen Cid, a mà mandadme algo más, ciento treinta caballeros, dadme, bravos en lidiar; atacad vos por un lado, los mÃos por otro irán, en una o en otra parte, o en ambas, Dios nos valdráâ€.
Entonces contesta el Cid: “De muy buena voluntadâ€.
