Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid Félez Muñoz sospecha de los infantes
Vuelve atrás en busca de las hijas del Cid
Las reanima y las lleva en su caballo a San Esteban de Gormaz Llega al Cid la noticia de su deshonra Minaya va a San Esteban a recoger las dueñas
Entrevista de Minaya con sus primas
Así alabándose iban los infantes de Carrión.
Pero ahora quiero hablaros del buen Félez Muñoz, aquel sobrino de Ruy Díaz el Campeador.
Él también con los demás hacia adelante siguió, pero iba de mala gana, corazonada le entró, de los otros se separa, allí a un lado se quedó y en la espesura del monte se esconde Félez Muñoz: esperará allí a sus primas, hijas del Campeador, o verá qué es lo que han hecho con ellas los de Carrión.
Ya los ha visto venir y lo que hablaban oyó,
no sospechan los infantes que está por alrededor, que si ellos le hubieran visto, no escapara vivo, no.
Los caballos espolean y ya se alejan los dos.
El rastro que ellos dejaron lo sigue Félez Muñoz y por fin a sus dos primas desmayadas encontró.
Llamándolas: “Primas, primas”, del caballo se apeó, lo ata por la rienda a un árbol, hacia ellas se dirigió.
