Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid “Primas mías, primas mías, doña Elvira y doña Sol, muy mala hazaña que hicieron los infantes de Carrión.
Su castigo han de llevar por la voluntad de Dios.”
Las acorre y en su acuerdo ya van volviendo las dos: de tan traspuestas que estaban aún no tenían ni voz.
Partíansele las telas de dentro del corazón
al decirles: “Primas, primas, doña Elvira y doña Sol, despertad, que aún es de día, primas, por amor de Dios, ya pronto va a anochecer y me da mucho temor, no nos coman estas fieras que andan por alrededor.” .
Ya volvían en su acuerdo doña Elvira y doña Sol, abren los ojos y ven al bueno Félez Muñoz: “Primas mías, tened ánimo, por amor del Creador.
En cuanto me echen de menos los infantes de Carrión en seguida en busca mía saldrán en persecución y aquí moriremos todos si no nos socorre Dios.”
Entonces con mucho duelo empieza a hablar doña Sol:
“Todo os lo pagará Mío Cid Campeador,
dános ahora un poco de agua, por amor del Creador.”
Entonces con el sombrero que lleva Félez Muñoz
-nuevo y recién estrenado de Valencia le sacó-
de la fuente coge agua y a sus primas se la dio: muy lastimadas estaban y de beber las hartó.
Se alzan del suelo y se sientan, que él así se lo rogó.