Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid Animos les iba dando, les alivia el corazón;
por fin las dos se esforzaron, en sus brazos las cogió y en seguida a su caballo las sube Félez Muñoz; con el manto que llevaba a sus dos primas cubrió, al caballo por la rienda coge y de allí las sacó.
Por aquellos robledales que tan solitarios son van los tres; cuando salieran ya se había puesto el sol.
A aguas del Duero llegaron, y entonces Félez Muñoz en Torres de Doña Urraca a sus dos primas dejó, y él solo hasta San Esteban de Gormaz continuó: A Diego Téllez, vasallo de Álvar Fáñez se encontró, cuando oye lo que pasaba pésale de corazón, busca allí cabalgaduras y vestidos de valor
y se vuelve adonde estaban doña Elvira y doña Sol; entonces a San Esteban de Gormaz trajo las dos y como él mejor sabia con gran honra las sirvió.
Las gentes de San Esteban de Gormaz honradas son, al saber lo que pasaba les pesó de corazón, tributo ofrecen a las hijas del Campeador.
Allí se quedaron ellas hasta encontrarse mejor.
Mientras, se iban alabando los infantes de Carrión.
Por todas aquellas tierras la noticia se corrió, al bueno del rey Alfonso pésale de corazón.
Por fin mensajeros llegan a Valencia la mayor; cuando le dan la noticia a Mío Cid Campeador durante un rato muy largo pensativo se quedó
y luego alzando la mano, la barba se acarició.