Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid ¡Por el Dios que está en los cielos, que tendréis buen galardón!”
Lo que Minaya les dijo les da gran satisfacción y al descanso de la noche toda el mundo se marchó.
A sus dos primas fue a ver Minaya, el noble varón, sus miradas le clavaron doña Elvira y doña Sol: “Con tanto gozo os vemos como al mismo Creador.
Agradecédselo a Él si estamos vivas las dos.
Cuando hayamos descansado en Valencia la mayor ya os iremos contando la pena que nos pasó”.