Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid Los de Carrión ruegan en vano al rey que desista de la corte Reúnese la corte
El Cid llega el postrero
El rey sale a su encuentro
Muy pesarosos están los infantes de Carrión
por las cortes que en Toledo don Alfonso convocó; tienen miedo de que vaya Mío Cid Campeador.
Con sus parientes hablaron, y al rey rogaron los dos que les dispense el deber de ir a aquella reunión.
Dijo el rey: “No le he de hacer, por gracia del Creador, porque a esas cortes vendrá Mío Cid Campeador, reparación le debéis, que agravio tiene de vos.
Quien no obedezca y no vaya a las cortes mando yo que se salga de mis reinos y que pierda mi favor”.
Ya ven que tienen que hacerlo los infantes de Carrión.
Entonces con sus parientes celebraron reunión
y aquel conde García en esa junta se halló:
es enemigo del Cid, siempre daño le buscó,
éste es el que a los infantes de Carrión aconsejó.
Ya iban todos a la corte, porque el plazo se cumplió: Don Alfonso el Castellano de los primeros llegó, el buen conde don Enrique, el buen conde don Ramón -este conde padre fue de aquel buen emperador-, después el conde don Froila y el buen conde don Birbón.
