Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid Preparación del Cid en San Servando para ir a la corte El Cid va a Toledo y entra en la corte El rey le ofrece asiento en su escaño
El Cid rehúsa
El rey abre la sesión
Proclama la paz entre los litigantes
El Cid expone su demanda
Reclama Colada y Tizón
Los de Carrión entregan las espadas
El Cid las da a Pedro Bermúdez y a Martín Antolínez Segunda demanda del Cid
El ajuar de sus hijas.
Los infantes hallan dificultad para el pago
Dicen maitines y prima, del día al primer albor, y la misa se ha acabado antes de que salga el sol; todos los del Cid hicieron ofrendas de gran valor.
“Vos, Álvar Fáñez Minaya, que sois mi brazo mejor, y el obispo don Jerónimo conmigo vendréis los dos.
Vengan además don Pedro Bermúdez, Muño Gustioz, el buen Martín Antolínez, que es un burgalés de pro, Álvar Salvadórez y el buen Álvar Álvaroz, Martín Muñoz, el vasallo que en tan buen punto nació, y además mi buen sobrino que llaman Félez Muñoz.
También me llevo a Mal Anda, que es hombre muy sabidor, y a don Galindo García, ese bueno de Aragón.
Y complétese hasta ciento con los que mejores son.