Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid espadas; cuando las tenga se irá de la corte y no tendrá ya ningún derecho ese Cid Campeador”.
Esto dicho, todo el bando a la corte se volvió:
“Merced, merced, rey Alfonso, vos que sois nuestro señor, no lo podemos negar, sus dos espadas nos dio; ya que tanto las desea y pide el Campeador
devolvérselas queremos estando delante vos”.
Allí Colada y Tizona sacaron los de Carrión,
las dos espadas entregan en manos de su señor, al desenvainarlas todo en la corte relumbró, los pomos y gavilanes de oro purísimo son.
A todos los hombres buenos maravilla les causó.
El rey llama a Mío Cid y ambas espadas le dio, las toma el Campeador y la mano al rey besó, luego se vuelve al escaño de donde se levantó.
En las manos las tenía, mirándolas se quedo,
bien las conoce, no pueden cambiarlas por otras, no.
Todo el cuerpo se le alegra, sonríe de corazón.
Entonces alza la mano, la barba se acarició:
“Yo juro por estas barbas, éstas que nadie mesó, que os iremos vengando, doña Elvira y doña Sol”.
A su sobrino don Pedro por su nombre le llamó
el Cid, y alargando el brazo la Tizona le entregó:
“Tomadla, sobrino mío. que va ganando en señor”.