Cantar de Valtario
Cantar de Valtario —¿Por qué con engañosas palabras propones lo que en tu fuero interno repudias? ¿Por qué dices con la boca lo que tu corazón no siente, como si fuese una ignominia contraer matrimonio conmigo?
El discreto joven respondió:
—¡Lejos de mí semejante engaño! Esfuérzate por penetrar en el sentido de mis palabras. Puedes creer que no ha habido en ellas falsedad ni simulación. Nadie hay aquí a excepción de nosotros dos. Si supiese que tienes el ánimo en disposición de escucharme y que no dudarías en secundar fielmente mis planes, me gustaría revelarte todos los secretos de mi corazón.
Entonces la doncella cayó de hinojos ante el héroe y le dijo:
—¡Mi señor, te seguiré gustosa adonde me ordenes ir, sin anteponer nada a tus designios!
Contestó él:
—Me desagrada nuestro destierro y pienso con frecuencia en la patria lejana. Mi intención es emprender la huida en secreto cuanto antes. Hubiera podido fugarme hace muchos días, pero me dolía dejar aquí sola a Hildegunda.
La doncellita pronunció entonces estas palabras, surgidas de lo más profundo de su corazón: