Cantar de Valtario
Cantar de Valtario —¡Ah, si alguno de vosotros me trajese aquà al prófugo Valtario, cargado de cadenas como un dañino perro lobo! A ése yo lo vestirÃa de oro finÃsimo, le regalarÃa tierras de las cuatro partes del reino y pondrÃa tesoros a su paso durante el resto de su vida.
Pero nadie hay en un paÃs tan grande, ni prÃncipe, ni duque, ni conde, ni caballero, ni menestral, que, aun deseando demostrar su propio valor y conseguir fama inmortal derrochando coraje, y ambicionando al mismo tiempo llenar de oro su bolsa, nadie hay capaz de perseguir a Valtario con las armas en la mano y arriesgarse a pelear con él cara a cara. Bien conocido es su valor; bien saben todos cuánta destrucción ha sembrado, sin recibir a cambio ni una sola herida en su carrera de victorias. Por eso el rey no puede persuadir a ninguno de sus hombres a que a tan alto precio obtenga las riquezas prometidas.