Corridos zapatistas
Corridos zapatistas para el alma y la razón;
bien es que diga la lengua
lo que sufre el corazón.
Mientras tanto, llora, ¡oh padre querido
tu desdicha y tu dolor!
Pero cuando al débil el fuerte ha vencido,
no puede haber deshonor.
Si la justicia no ampara
al campesino ni al peón,
más vale vergüenza en cara
que mancilla en corazón.
Mi edad es muy corta, pero no es mezquina,
me ha permitido mirar
que siempre los amos han cernido harina,
sin sufrir ni trabajar.
Pronto espero que la rueda
cambie de ruta al girar;
pues todavía les queda
la cola por desollar.
—Por más que este trato nos duela y nos pese,
nos suceda lo que al buey;
que el yugo pesado que tanto aborrece,
lo lleva a cuestas por ley.
Sólo tú me has restituido,
hijo de mi corazón,
todo el valor convertido
en obediencia al patrón.