Cuentos Chinos
Cuentos Chinos En una ocasión llegó un pariente muy distinguido del señor We y dijo: «Si realmente sois pobre, hay en los alrededores bastantes señores jóvenes para vuestra hija. ¿Por qué la habéis casado con ese viejo jardinero apergaminado? Ahora que la habéis echado de casa, serÃa mejor que ambos se marcharan de los alrededores».
We preparó una comida e invitó a su hija y al viejo Dschang. Cuando hubieron bebido bastante vino, él dejó ver sus intenciones.
El viejo Dschang le dijo: «Me he quedado sólo porque pensaba que ibais a echar de menos a vuestra hija, pero, dado que estáis hartos de nosotros, me iré de buena gana. Detrás de las montañas tengo una casita en el campo. Mañana a primera hora nos marcharemos».
Al dÃa siguiente, justo cuando amanecÃa, llegó el viejo Dschang con su mujer para despedirse. El señor We les dijo: «Si sentimos nostalgia, mi hijo puede preguntar por vosotros». Dschang hizo sentar a su mujer sobre un pollino y le puso un sombrero de paja en la cabeza. Él cogió un bastón y se echó a andar detrás.
Pasaron un par de años sin tener noticia de ambos. El señor We y su esposa echaban de menos a su hija y enviaron al hijo a que preguntara por ella. Cuando hubo atravesado las montañas, se encontró con un mozo que estaba arando con dos toros rubios. Le preguntó: «¿Dónde está la casa del viejo Dschang?».