Cuentos Chinos
Cuentos Chinos La segunda hija del Señor de los Cielos descendió en una ocasión a la tierra y tuvo comercio carnal con un mortal, cuyo nombre era Yang; cuando volvió a los cielos dio a luz un hijo. El Señor de los Cielos estaba enfadadísimo por la profanación cometida en el cielo. La desterró a la tierra y la cubrió con la montaña Wu-I. Por otra parte, su hijo, que respondía al nombre de Oerlang, el nieto del Señor de los Cielos, era de un natural extremadamente inteligente. Cuando hubo crecido, aprendió a dominar las ciencias ocultas, podía dominar las 71 transformaciones. Podía volverse invisible o transformarse a voluntad tomando el aspecto de pájaros o de otros animales, plantas, árboles, serpientes o peces. Podía asimismo vaciar los mares y trasladar montañas. Por eso se dirigió a la montaña Wu-I y liberó a su madre. Se la llevó cargada a sus espaldas. Al llegar a una plataforma rocosa hicieron un alto.
Su madre le dijo: «Tengo mucha sed».