Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Entraron en la ciudad y llegaron a un edificio de la administración, donde había muchachos y centinelas, igual que en el mundo de los vivos. Los malhechores estaban atados y encadenados y tiritaban y se estremecían cuando los sacaban a empujones, y volvían a mezclarse aullando y rechinando los dientes entre la gran multitud. Los funcionarios del demonio practicaban el chantaje y les sometían a todo tipo de torturas, igual que hacen en el mundo de los hombres.
El diablo, que había llevado allí a Hu Di, se acercó el primero con su tablilla.
También él tuvo que esperar mucho tiempo desde que le llamó una voz: «¡Que venga Hu Di!».