Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Un diablo le arrastró hasta un salón interior, en el que había una gran tabla, en la que estaba escrito con caracteres de color rojo: «Quinto palacio del Infierno». En el salón había un rey con un sombrero a franjas, un cetro en la mano, vestido con una túnica oscura y calzado con zapatos rojos cuadrados. Sus ojos eran de un tono violeta oscuro, sus cabellos y pupilas eran rojos y el bigote le caía como largos flecos. Se afianzó en su mesa y se enderezó. A su derecha y a su izquierda, estaban Cabeza de buey y Rostro de caballo reclinados sobre sus lanzas. Enfrente de ellos había un juez de rostro rojo, vestido con una túnica azul y tocado con un sombrero de seda. Tenía el libro de la vida en la mano. Por debajo, en los escalones, había dos filas de diablos funcionarios con látigos y palos en la mano que parecían bien afilados. A la derecha y a la izquierda, había un par de calderas en las que el aceite burbujeaba como agua hirviente, y una columna de ocho pies de altura de bronce reluciente, en cuya parte superior se movían alzándose las llamas de fuego. Un diablo ensartó en su tridente a una mujer desnuda y la arrojó en la olla. Dos hombres tenían que abrazarse a la columna y, si se soltaban, Ies azotaban con espinas. Los castigos con los palos y los látigos estaban reservados a las faltas leves.
Cuando condujeron a la sala a Hu Di, se quedó de pie sin arrodillarse.