Cuentos Chinos
Cuentos Chinos «No tenéis ningún cuidado —le dijo enfadada—. Mis hermanas tienen miedo de vosotras, pero yo no».
Las tías se enfadaron y le contestaron: «¿Cómo se atreve a insultarnos la jovencita ésta?». Al mismo tiempo recogieron sus vestidos y se levantaron.
Todas las muchachas se apresuraron a dar explicaciones: «Púnica es joven e inexperimentada. Ha bebido y no sabe lo que hace. No debéis tomárselo a mal. Mañana estará en vuestra casa con una vara para recibir el castigo que le corresponde».
Pero las tías no escucharon y se marcharon. Las muchachas también se despidieron, se esparcieron entre las plantas de flores y desaparecieron. El sabio se quedó mucho más tiempo allí, sumido en ensoñaciones sobre el agradable sentimiento que había experimentado.
A la noche siguiente volvieron las muchachas.