Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Los dioses del río Amarillo se llaman Daiwang («gran rey»). Desde hace muchos cientos de años, los vigilantes de las presas del río informan de que regularmente entre las olas del río se dejan ver monstruos, a veces con cuerpo de dragón, a veces con cuerpo de reses y caballos; y siempre que aparece uno de esos seres, a continuación hay una gran inundación. A lo largo del río se han construido templos. Los espíritus más importantes del río son honrados como si fueran reyes, los espíritus menos importantes, como si fueran nobles, y casi no hay día en que no se Ies ofrezca una ofrenda o se represente una obra de teatro en su honor. Cada vez que se rompe un dique, para cerrar la grieta vienen los enviados del emperador con diez grandes barritas de sándalo tibetano como ofrenda. Este sándalo se quema en una cesta de ofrendas en el templo y los encargados de vigilar las presas y sus empleados van a los templos a dar las gracias a los dioses por su ayuda. Se dice que los dioses del río son los esclavos fieles y justos de nobles de otros tiempos, que murieron trabajando en la construcción de diques en el río. Tras su muerte, sus espíritus se convirtieron en dioses del río, pero con cuerpo de serpientes, ranas y lagartos.
