Cuentos Chinos
Cuentos Chinos El emperador envió embajadores, que se encontraron con un discÃpulo del santo y que consiguieron de él dos piedras planas. El sabio dijo: «Ésta es la piedra correcta».
Pasaron algunos meses y y consiguieron una pÃldora para poder estar entre los dragones. El emperador estaba muy contento e hizo que sus joyeros cortaran dos tablillas del jade más fino, que fueron pulidas con las cenizas del árbol de la cólera; luego hizo preparar una esencia del más fino verdÃn de las cavernas, al que dio consistencia con gelatina de pescado y fue endurecido al fuego. Con ese material construyó dos jarrones. Luego hizo que los emisarios se untaran de cera vegetal el cuerpo y la ropa y Ies dio quinientas golondrinas asadas.
Asà se dirigieron a la caverna. Al llegar al palacio del dragón, el pequeño dragón que estaba de centinela a la puerta olió la cera. Se encogió y no les hizo nada. Entonces le sobornaron con cien golondrinas para que les anunciara a la hija del dragón. Les dejaron entrar y presentaron como regalo los jarrones, las tablillas de jade y las cuatrocientas golondrinas. La hija del dragón los acogió con agrado y entonces le entregaron la carta del emperador.