Cuentos Chinos
Cuentos Chinos La respuesta fue: «Nuestro señor es un dragón. Los dragones son poderosos gracias a la fuerza del agua. Con una gran ola pueden cubrir montañas y valles. El sacerdote es un hombre. Los hombres obtienen su poder del fuego. Con una antorcha pueden hacer que arda el mayor palacio. El fuego y el agua son dos elementos opuestos porque su naturaleza es diferente. Por eso nuestro señor está hablando con el sacerdote para encontrar una forma en que el fuego y el agua puedan complementarse».
Apenas habÃa terminado su explicación cuando apareció un hombre vestido de púrpura y con un cetro de jade en la mano.
El guerrero le dijo: «Ése es mi señor».
Liu I se inclinó ante él.
El rey le dijo: «¿No sois un hombre mortal?, ¿qué os trae aqu�».
Liu I dijo su nombre y contó: «Yo estaba en la capital, y allà suspendà un examen. Cuando llegaba a la salida del rÃo Dschou vi a vuestra querida hija, que estaba cuidando ovejas, alejada de toda civilización. El viento hacÃa revolotear sus cabellos y la lluvia formaba una red con ellos. No pude soportar su desgracia y le hablé. Se quejó a mà de que su marido la habÃa repudiado y lloró amargamente. Luego me dio una carta; por eso he venido a visitaros, rey».