Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Érase una vez un campesino que era fuerte y joven y que una noche volvÃa tarde a casa del mercado. El camino pasaba junto al jardÃn de un hombre rico en el que habÃa altos edificios. Repentinamente vio algo resplandeciente que flotaba en lo alto y que lucÃa como una cuenta de cristal. Se asombró y escaló el muro del jardÃn, pero no habÃa nadie a la vista; lo único que veÃa a lo lejos era un animal que parecÃa un perro y que miraba hacia la luna. Cada vez que expulsaba la respiración salÃa de su boca una bola de fuego que iba subiendo hacia la luna. Cuando tomaba aire, la esfera volvÃa a descender y volvÃa a atraparla con la boca. Asà continuó sin interrupción. El campesino se dio cuenta de que era un zorro que estaba preparando el elixir de la vida. Asà que se escondió entre el césped y esperó hasta que la esfera volvió a descender, aproximadamente a la altura de su cabeza. Entonces se apoderó de ella rápidamente y se marchó llevándosela. Enseguida se la tragó.
Sintió un calor que le llegaba desde el pecho a los intestinos. Cuando el zorro se dio cuenta, se enfadó. Le miró colérico, pero temÃa su fuerza; por eso no se atrevió a atacarle y se marchó enfadado.