Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Tenía un vecino que era de familia pudiente. Era fuerte y valeroso y practicaba todas las modalidades de esgrima. Podía levantar a seis hombres por los aires y trasladarlos. Le gustaba beber vino y le encantaba el trato con los demás, y todos los guerreros que venían a los alrededores le visitaban, de forma que su hacienda se fue debilitando poco a poco con el tiempo. Acabó siendo viejo y le abandonaron las fuerzas. Entonces un zorro buscó refugio en su casa. Pero este zorro no se mostró como ocupando el cuerpo de un hombre, sino que sembró el desorden sin más. No dejó que los habitantes de la casa descansaran. Tan pronto aparecía un monstruo en la ventana, comparecía una mano azul en la puerta y la comida desaparecía; de repente se levantaba una baldosa y se estrellaba contra el suelo con gran estruendo, o se veía que la comida, pollos y gallinas desaparecían cuando empezaban a estar tiernos, o de pronto Ies caían pegotes de barro grandes como puñados en la cabeza a las mujeres que estaban trabajando; se aparecía un dragón y le llamaba, y se levantaban brillantes llamas. El ama de la casa se enfadaba y empezaba a refunfuñar, y entonces las llamas se instalaban bajo sus vestiduras. Con cierta regularidad ocurría que la gente de la casa se ponía enferma de miedo.