Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Li Dsing se enfadó muy seriamente con su hijo. Por eso su madre le envió de vuelta para que desapareciera de la vista de su padre. Notscha fue, de nuevo, a preguntarle a su señor qué tenía que hacer si el dragón se volvía a presentar. Él le dio un consejo y Notscha se volvió a su casa. Mientras tanto se habían reunido los reyes dragones de los cuatro mares y habían encadenado a sus padres en medio de gritos y voces para vengarse de ellos. Notscha se presentó ante ellos y Ies gritó en voz alta: «Yo pagaré mis actos. Mis padres no tienen ninguna culpa. ¿Qué quieres de mí como compensación?». «¡Vida por vida!», le gritó el dragón. «Bien, yo mismo voy a descuartizarme. ¿Me prometes que entonces no harás nada a mis padres?». El dragón estuvo de acuerdo y ordenó que les liberaran de sus cadenas. Notscha se cortó primero un brazo y su madre rompió a llorar en voz alta, pero no le sirvió de nada. Ya había hendido su cuerpo y se le salían las entrañas. Sus tres espíritus y sus nueve almas se dispersaron y su vida volvió al más allá. Los dragones se marcharon contentos y Notscha fue enterrado por su madre en medio de muchas lágrimas.