Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Tras estas palabras, cogió a su mujer de la mano, montaron en los caballos enjaezados y cabalgaron.
Li Dsing y su mujer ocuparon la casa y fueron inmensamente ricos. Siguieron al príncipe Tang, que pacificó el reino, y le ayudaron con su dinero. Así acabaron la gran obra, y, cuando el reino estuvo pacificado, Li Dsing fue nombrado marqués de We, y la muchacha del abanico, marquesa.
Diez años más tarde informaron al marqués de que lejos del reino, en el mar, había mil barcos anclados con cien mil soldados armados. Habían conquistado el país, habían matado al príncipe y habían coronado a su jefe. Ahora el reino estaba pacificado.
Entonces supo el marqués que el de la barba de dragón había llevado a cabo su obra. Se lo dijo a su mujer. Se pusieron trajes de fiesta e hicieron una ofrenda de vino para manifestarle su enhorabuena. Entonces vieron al sudeste un pañuelo rojo que se agitaba en el cielo. Lo había puesto el de la barba del dragón para contestarles. Ambos se alegraron muchísimo.