Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Li Dsing y sus tres hijos, Gintscha, Mutscha y Notscha, ayudaron posteriormente al rey Nü de la dinastía de los Dschou a vencer al tirano Dschou-Sin.
Nadie podía resistirse a su fuerza. Sólo en una ocasión ocurrió que Notscha fue herido en el brazo izquierdo por un mago que dominaba la magia negra. Cualquier otro se hubiera muerto de esta herida. Pero a Notscha le llevó el Gran Uno a su refugio, donde le curó la herida y le dio tres copas del vino de los dioses para que se las bebiera y tres dátiles de fuego para que se los comiera. Cuando Notscha hubo comido y bebido, escuchó un gran estruendo en su costado izquierdo y le volvió a crecer el brazo. Se puso pálido del miedo, pero ya le estaba brotando otro brazo del costado derecho. Las palabras se le quedaron en la garganta y los ojos se le salían de las órbitas de la impresión. Pero el proceso seguía: le crecieron seis brazos y otras dos cabezas, de forma que tuvo tres cabezas y ocho brazos. Llamó a su señor: «¿En qué me voy a convertir?». Pero él sonreía y decía: «¡Bien, bien! Así tendrás el verdadero poder». Luego le enseñó una fórmula mágica para que los brazos y las cabezas fueran visibles a su voluntad.
Cuando el tirano Dschou-Sin fue vencido, Li Dsing y sus hijos pasaron a formar parte de los dioses estando todavía vivos sus cuerpos.