Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Un dÃa le dijo su marido: «Quiero irme y probar mi suerte. Cuando la haya encontrado, volveré a buscarte». La princesa le respondió: «Sû, y él se marchó. Pero la princesa vivÃa en la necesidad y preocupada, ya que su padre seguÃa siendo duro e inflexible. Si su madre no le hubiera dado comida y alimentos en secreto, se hubiera muerto de hambre en todo aquel tiempo.
Pero el mendigo hizo fortuna y se convirtió en emperador. Volvió y se presentó a su mujer, pero ella ya no lo conocÃa, sólo sabÃa que él era emperador.
Él le preguntó cómo le iba.
«¿Por qué me preguntáis cómo me va?», le respondió ella. «Soy demasiado poca cosa para vos».
«Y ¿quién es tu marido?».
«Mi marido es un mendigo. Se marchó en busca de su suerte. Ya hace dieciocho años y todavÃa no ha vuelto».
«¿Qué haces tú mientras tanto?».
«Lo espero hasta que vuelva».
«¿No quieres tomar otro hombre puesto que hace tanto tiempo que está fuera?».
«No, seguiré siendo su esposa hasta en la muerte».
Cuando el emperador vio la fidelidad de su esposa, se dio a conocer, hizo que la vistieran con ropas maravillosas y se la llevó a su palacio. Allà vivieron felices y contentos.