Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Como el otro hombre había llevado a la hija del rey, debía casarse con ella. Pero la hija del rey no quería y decía: «No es justo. Mi salvador vendrá. Tiene la mitad de mi flecha y la mitad de mi pañuelo como prenda». Pero como el joven no venía y había pasado tanto tiempo y el otro apresuraba al rey, éste perdió la paciencia y proclamó: «¡Mañana será la boda!». La hija del rey anduvo desconsolada por las calles de la ciudad buscando y rebuscando a ver si encontraba al que la había salvado. Justo aquel día llegó la litera a la ciudad. La hija del rey vio la mitad del pañuelo en la mano del joven. Llena de alegría lo cogió y se lo llevó a su padre. Luego tuvo que enseñar la mitad de la flecha. Correspondía exactamente con la otra mitad. Entonces el rey se dio cuenta de que él era el verdadero salvador. El falso novio fue castigado, se celebró la boda y vivieron felices y comieron perdices hasta el final de sus días.