Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Cuando volvió a salir a la superficie, donde se respiraba aire seco, tuvo hambre. Inmediatamente apareció una mesa llena de buena comida y él bebió y comió. Había andado durante largo tiempo y se sentía cansado. Al momento apareció un asno en el que se montó. Había cabalgado cierto tiempo y el asno le resultó incómodo; entonces apareció un carro al que se subió, pero el coche daba demasiadas sacudidas y pensó: «¡Ojalá tuviera una litera! ¡Iría mejor!». Y apareció la litera y él se subió a ella. Los porteadores lo llevaron a la ciudad donde estaban el rey, la reina y su hija.