Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Luego cogió su ballesta y mató al caballo, aunque colgó su piel en el patio para que se secara, y se volvió a marchar de viaje.
Un dÃa, la hija dio un paseo con una vecina. Cuando llegaron al patio, golpeó la piel del caballo con su pie y le dijo: «Un animal tan tonto como tú… ¡Y querÃas una muchacha como esposa! ¡Te está bien empleada la muerte!».
Pero incluso antes de que hubiera terminado de hablar, la piel del caballo se movió y saltó hacia ella. Envolvió a la muchacha y se marchó al galope.
La vecina, contrariada, se fue a ver al padre y le contó lo que habÃa sucedido. A la muchacha la buscaron por todas partes, pero habÃa desaparecido.
Por fin, al cabo de algunos dÃas, encontraron a la muchacha colgando de las ramas de un árbol, envuelta con la piel del caballo. Poco a poco se convirtió en un gusano de seda y tejió un capullo. Los hilos en los que se envolvÃa eran fuertes y gruesos. La vecina la bajó y la dejó salir del capullo, luego tejió la seda y sacó grandes ganancias.
Sin embargo, sus familiares la echaban mucho de menos, asà que la muchacha se dejó ver en una ocasión montando su caballo sobre las nubes con un gran séquito. Les dijo: «El cielo me ha encomendado la tarea de vigilar la crÃa de los gusanos de seda. No debéis estar tristes por mû.