Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Cuando el muchacho se hubo lavado, entró en la ciudad. En aquella ciudad había muchos hombres porque resultaba que la princesa quería casarse, pero para conseguir al hombre que la mereciera, se había metido en un palanquín cubierto de velos y se había hecho llevar junto con otras muchas literas a la plaza del mercado. En todos los palanquines había mujeres cubiertas por velos y la princesa estaba en medio de todas. El que encontrara el palanquín correcto, se casaría con la princesa. También el muchacho se dirigió allí y cuando llegó a la plaza vio a las abejas que habían salvado de las grandes lluvias, rodeando un palanquín. Se dirigió al palanquín y la princesa estaba allí dentro. Se celebró el matrimonio y vivieron felices y comieron perdices.