Cuentos Chinos
Cuentos Chinos El invitado le respondió: «¡Oh, no, ya estoy lleno y bebido! Nosotros disfrutamos sólo con el olor; somos diferentes a los hombres».
Todavía era noche cerrada cuando se marchó para visitar el templo de la ciudad.
Apenas despuntaba la mañana cuando ya estaba de vuelta para despedirse. Dijo: «Ahora todo está arreglado, me marcho. Dentro de dos años irás a Taianfu, la ciudad de la Gran Montaña y allí nos veremos».
Dung se encontraba a disgusto con aquel asunto. Unos días más tarde llegó la noticia de que aquel Wang había muerto efectivamente. La cofradía viajó a la aldea del difunto para dar el pésame. Entre el cortejo iba Dung. El dueño del albergue era el arrendatario de la casa de Wang.
Dung le preguntó: «Cuando murió el señor Wang, ¿no ocurrió nada fuera de lo ordinario?».