Cuentos Chinos
Cuentos Chinos La época de los exámenes se acercaba. Ma se había levantado más temprano para trabajar. Abrió la ventana y vio en una lejana callejuela a un hombre con dos cubos en la espalda que se iba acercando. Se fijó con más atención en él, era el repartidor de estiércol. Después del primer susto, pensó que venía a vengarse del viejo Wang, pero pasó de largo por la puerta del anciano sin detenerse. Anduvo algunos pasos más hasta la puerta de la familia LI; allí entró. Los Li eran gente rica y como vecinos próximos que eran, tenían la costumbre de visitarse unos a otros. Le pareció lo más normal, y salió para ir al encuentro del hombre.
Delante de la puerta de la familia LI, se encontró con un viejo servidor y le dijo: «La señora de la casa siente que ha llegado el momento. Es muy urgente. Tengo que ir a buscar una partera».
Él le preguntó: «¿No acaba de entrar en esta casa un hombre con dos cubos?».
El sirviente lo negó. Pero antes de que hubiera terminado de decirlo, salió una muchacha de la casa y dijo: «Ya no tenéis que ir a buscar a la partera. La mujer acaba de tener un varón». Entonces se le ocurrió a Ma que el vendedor de estiércol había venido para reencarnarse y no para vengarse, pero se asombraba de que el vendedor de estiércol hubiera hecho méritos para nacer en una familia tan rica. Se guardó todo para su capote y se interesó por la salud del niño.