Cuentos Chinos
Cuentos Chinos En los barcos hay a menudo un bastón de madera ante la imagen. Es corriente que los dragones marinos jueguen en las aguas. Estos dragones son dos enormes peces, que lanzan burbujas de agua hacia lo alto, de manera que hacen oscurecer al sol y que el mar se cubra de tinieblas. Con frecuencia se ve en esta oscuridad una ventana luminosa. Si el barco la sigue escrupulosamente, se puede atravesar y vuelve repentinamente la calma. Si uno se pone a mirar hacia atrás, ve a los dos peces lanzando agua. El barco acaba de pasar entonces entre sus fauces. Siempre hay una tormenta en los alrededores de donde nadan los dragones marinos; por eso hay que quemar papel o lana de oveja para que los dragones no arrastren al barco en la oscuridad, o hacen quemar sándalo al patrón del barco delante del palo que hay en el camarote, luego se coge el palo y se mueve sobre el agua haciendo un círculo; los dragones bajan la cola y desaparecen.
Pero si las cenizas del incienso vuelan sin causa aparente del recipiente en que se encuentran, es seguro que amenaza un gran peligro.
Hace unos doscientos años se armó a un caballero para que conquistara Formosa. La bandera del señor de las tierras fue bendecida con la sangre de un caballo blanco. Entonces apareció repentinamente la Reina del Cielo en el extremo de la bandera. Al momento había vuelto a desaparecer, pero la empresa tuvo éxito.