Cuentos Chinos
Cuentos Chinos También puede ocurrir que los cadáveres que ya han sido enterrados no se corrompan y que anden paseándose. Ésos son los fantasmas. Si están asà mucho tiempo, se convierten en espÃritus de la sequÃa, pues son capaces de provocar largas sequÃas. Cuando suben las nubes al cielo y se ve que va a llover, el espÃritu de la sequÃa coge una escoba y reúne las nubes, de forma que se concentran sobre su tumba. El cielo vuelve a estar claro y el sol sale de nuevo. Existe un método para reconocer a estos espÃritus de la sequÃa: se mira si entre las tumbas que se encuentran alrededor de alguien que ha sido enterrado recientemente hay una en la que se vea humedad causada por la lluvia, en tanto que alrededor de ella todo está seco. Tiene que ser ésa. Los ancianos reúnen entonces a toda la gente; abren la tumba y sacan el ataúd. Si entonces se ve que el cuerpo no se ha descompuesto sino que le han crecido cabellos blancos y verdes, se le golpea fuertemente con bastones y se le prende fuego. Entonces se oye un siseo. Por eso está extendida en el campo generalmente la costumbre de que mientras está de cuerpo presente, se esconden cuidadosamente las escobas, para que no las robe y se convierta en espÃritu de la sequÃa. Si uno de estos espÃritus mantiene durante mucho tiempo la escoba, se convierte en un hombre lobo o en un ogro, que vuela por el cielo.