Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Al llegar a tierra vio a un jovencito, que le preguntó asombrado: «¿No sois un hombre del Reino del Medio?».
El comerciante le contó cómo había llegado allí arrastrado por las olas y el joven lo llevó a una pequeña cueva que se encontraba en un valle escondido. Luego llevó al hombre carne de ciervo y habló con él. Le contó que su padre también procedía de Annam y resultó que era un viejo conocido del comerciante.
«Tenemos que esperar a que sople el viento del norte —le dijo el joven—, entonces os acompañaré y os daré un beso para mi padre y para mi hermano mayor».
«¿Y por qué no vienes conmigo a buscar a tu padre?», le preguntó el comerciante.
«Mi madre no es del Reino del Medio —le respondió el joven—, es diferente en el aspecto y en el lenguaje, por eso no puedo ir».
Un día se levantó un fuerte viento del norte y el joven acompañó al comerciante al barco y le recomendó al despedirse que no olvidara ninguna de sus palabras.
El comerciante se dirigió al palacio del ayudante de general Pantera cuando llegó a Annam y le contó todo lo que había visto.