Cuentos Chinos
Cuentos Chinos En Sianfu vivió un viejo monje budista al que le gustaba pasearse por los parajes desiertos. En sus paseos llegó al Kuku-Nor. Allà vio un árbol seco que medÃa cien pies de altura y que tenÃa una anchura de varias brazas. Por dentro estaba hueco y se podÃa ver la luz del cielo que entraba por la parte superior.
HabÃa continuado andando durante algunas millas cuando vio a lo lejos a una muchacha vestida de rojo con los pies descalzos y el busto descubierto. CorrÃa con los cabellos sueltos e iba tan rápida como el viento. Al instante Negó a donde él se encontraba.
«¡Ten piedad de mà y sálvame la vida!», le dijo ella.
Cuando el monje le preguntó lo que ocurrÃa, ella le respondió; «Hay un hombre que me viene persiguiendo. Dile que no me has visto y yo te estaré agradecida toda la vida».
Después de decirle esto, se fue corriendo al árbol y se metió dentro de él.
El monje avanzó otro trecho. Entonces se encontró con un hombre que montaba en un caballo que llevaba una armadura. VestÃa una túnica de oro. A la espalda Nevaba un arco y en el costado una espada. El caballo corrÃa como un rayo y a cada paso avanzaba dos millas. No habÃa diferencia alguna entre correr sobre el suelo o volar en el viento.
