Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Un dÃa habÃa bebido y estaba un poco alegre, notó algo rÃgido que le subÃa por el esófago y que lo hacÃa doblarse de las punzadas. Vomitó una cabeza serpiente dorada; sólo la cabeza del reptil salÃa de su boca, pues el cuerpo de la serpiente seguÃa dentro de él. Entonces se asustó mucho y se dio cuenta de que el veneno habÃa empezado a actuar. Hizo que engancharan rápidamente los caballos y que lo llevaran de vuelta al paÃs de Miau. Apenas se habÃan puesto en camino cuando la cabeza de la serpiente desapareció. Al saludar a la muchacha de Miau le confesó su culpa y le pidió perdón. Y ella deshizo la magia. A partir de entonces, el hombre cumplió rigurosamente los plazos cuando viajaba entre Cantón y Miau y no volvió a atreverse a romper su palabra.
OcurrÃa que el que era envenenado sufriera desarreglos y perdiera el brillo de las pupilas. Si durante siete dÃas tomaba extractos de melocotones, jalea real y otros remedios contra serpientes y venenos, cocidos con vino viejo, y lo bebÃa con agua alada, podÃa sanar. Pasado ese tiempo no habÃa salvación posible; por eso, todos los que visitaban el paÃs de Miau se guardaban bien de beber ni una copa de agua.