Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Érase una vez un hombre de Cantón que realizaba negocios en aquellas tierras. Se sintió atraído por los ojos de una muchacha Miau y la tomó por esposa. Pero, dado que tenía grandes posesiones en su hogar, con el tiempo lo echó de menos. Quiso ir allí con la muchacha; pero ella no estaba de acuerdo, así que le hizo jurar que iba a volver y fijaron un plazo.
Él le dijo: «Será dentro de tres años».
Ella le dio a beber un vino como despedida y le confió después: «¡No puedes incumplir tu palabra! Te he dado veneno y si no vuelves en el tiempo establecido, morirás. ¡No creas que vas a poder quedarte en casa con tu esposa y con tus hijos indefinidamente!».
El hombre volvió a su hogar. Pasaron dos años y no ocurrió nada malo, así que pensó: «La muchacha de Miau me ha dado drogas inofensivas para que vuelva. ¿Dónde va a encontrar un veneno que se pueda llevar varios años en el cuerpo antes de que empiece a actuar?».
Cuando llegó el momento, no cumplió su promesa y se quedó donde estaba.