Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Las salvajes dinastías de los Miau y de los Man del sur criaban con regularidad serpientes venenosas, escorpiones y ciempiés, y eran entendidos en preparar un veneno que procedía de estos animales. El arte se heredaba de generación en generación y se utilizaba para dañar a la gente de otros países. Este arte se conoce bajo el nombre de inyectar veneno. Esconden el veneno en las uñas y cuando ofrecen vino o té, vierten rápidamente con el dedo una pequeña cantidad en el vaso, muy poco, como un polvillo. Antes de que el otro pueda darse cuenta, ya tiene el veneno en el cuerpo. El veneno rápido actúa un par de días más tarde; el lento, después de meses o de años. Si el veneno actúa, muere el individuo, o en los mejores casos, sufre graves daños irreparables. El que el veneno actúe lenta o rápidamente depende totalmente de ellos, y ninguno de los que cae en sus manos puede escaparse.
Estos salvajes son ineptos para el cuidado de las tierras y poco dotados para el comercio. Por eso seducen a menudo a los chinos para que hagan esos trabajos por ellos. Les dan a sus hijas por esposas para que se olviden de sus hogares.