Cuentos Chinos
Cuentos Chinos De nuevo siguieron andando durante cuatro horas. Y oyeron tras de sà un sonido como el que se oye al rasgar la seda, y entonces vieron una nube, negra como la pez, que se acercaba a contraviento.
«¡Qué desgracia, es mi padre! —dijo la mujer—. Es cuestión de vida o muerte. No nos va a dejar escapar. Por amor a ti voy a romper los votos más sagrados».
Con estas palabras cogió rápidamente el gallo blanco, le cortó la cabeza y la arrojó al aire. Entonces se abrió la nube negra y cayó al borde del camino el cuerpo sin vida del padre, separado de la cabeza. La mujer lloró amargamente y cuando ya no le quedaron más lágrimas, enterraron el cuerpo. Luego se dirigieron ambos al hogar del marido. Allà encontraron a la madre todavÃa con vida. Cogieron las perlas y las piedras preciosas y las vendieron, se compraron una gran tierra, construyeron una bonita casa y fueron ricos y respetados en todos los alrededores.