Cuentos Chinos
Cuentos Chinos En la casa del señor Hü todo se había decorado con abigarradas telas y linternas. Mosü bajó del caballo delante de la sala. El señor Hü había preparado un banquete de fiesta y condujo a Mosü y a su esposa a la mesa. Cuando hubieron bebido tres copas, vinieron las esclavas y le rogaron a Mosü que fuera a la habitación interior. Dos esclavas trajeron a la novia cubierta de velos rojos. Tras la llamada del maestro de ceremonias, rindieron ambos homenaje al cielo y a la tierra y luego lo hicieron los padrastros. Más tarde fueron a la habitación de la boda. Había velas de colores encendidas y el banquete estaba servido. Mosü se encontraba en el noveno cielo de lo feliz que era.
Cuando quiso entrar en la habitación, vinieron de ambos lados siete u ocho muchachas que llevaban bastones de bambú en la mano, con los que le golpearon sin piedad. Le quitaron a golpes el sombrero de fiesta que llevaba en la cabeza y luego cayeron los golpes sobre los hombros y la espalda.
Mosü pidió ayuda. Entonces escuchó una dulce voz que decía: «¡No matéis al esposo sin corazón a golpes, traedlo aquí a que me salude!».
Entonces las sirvientas se apartaron del esposo y se apresuraron a ponerse junto a la esposa, a la que quitaban los velos.