Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Después de haber pasado muchos años así, alcanzaron el conocimiento secreto y se convirtieron en dioses. El Señor hizo que fueran los gobernantes del mundo. El cielo disponía, la tierra ejecutaba y el agua producía. Los tres gobernantes unieron sus fuerzas originales para poder ayudar y disponer; por eso reciben también el nombre de dioses primigenios. En cualquier rincón de la tierra hay templos dedicados a ellos.
Si uno entra en esos templos, se ve a los tres gobernantes dispuestos en un altar. Tienen una cinta a modo de sombrero y un cetro en la mano como si fueran reyes. Pero el que está sentado en el lugar más bajo, a la derecha, tiene los ojos saltones y la mirada colérica.