Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Cuando Amanecer estaba en el palacio del río, sintió que su cuerpo se despertaba, pero como había reglas muy estrictas, tuvo miedo de que la castigaran duramente por sus sentimientos. Y como además no había podido ver una vez más a su Aduan, se arrojó a las aguas del río buscando la muerte, pero fue empujada hacia la superficie y se quedó flotando sobre las olas en un balanceo. Un barco que pasaba por allí la recogió. Le preguntaron que de dónde era. Amanecer había sido en tiempos una cantante famosa de Wu que se había caído al agua y de la que no se había encontrado el cadáver, así que ella pensó que no podía volver a su antigua vida y por eso respondió: «La señora Dsiang de Dscheng-Giang es mi suegra». Le alquilaron un barco que la condujera allí. La viuda Dsiang pensó que ella se había equivocado, pero la muchacha insistió en que no era ningún error y le contó a la anciana toda la historia. La viuda la encontró agradable por su encanto, pero se preocupaba de que era muy joven para pasar toda su vida como una viuda. La muchacha era respetuosa y trabajadora y cuando vio que en la casa había pobreza, cogió sus adornos de perlas y los vendió caros. La anciana estaba encantada al ver que la muchacha era tan sincera, pero como ella ya no tenía hijos, se temía que cuando la muchacha diera a luz los vecinos y amigos no quisieran aceptar la historia. Y se lo expuso a la muchacha. Ella le contestó: «Si verdaderamente tenéis un nieto, ¡por qué vais a preocuparos por lo que piensen los demás!». La vieja se calmó con esto.