Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Pero cuando resultó que Aduan volvió, la muchacha no sabía qué hacer de lo alegre que estaba y también la anciana creyó esperanzadamente que era verdad que su hijo no había muerto. En secreto fue a cavar la tumba de su hijo y allí estaban todos los huesos, así que le preguntó a Aduan. Entonces él tomó conciencia de que era un espíritu separado del cuerpo. Tuvo miedo de que Amanecer, al ver que era un espíritu, pudiera tener miedo y por eso le ordenó a su madre que no se lo dijera a nadie más, cosa que ella prometió. Entonces dijo en el pueblo que el cadáver que habían encontrado antaño no era el de su hijo, pero no le abandonaba de todo el miedo, porque los espíritus no pueden concebir hijos.
No mucho tiempo más tarde tuvo a su nieto en brazos. Le miró y no era diferente de otros niños, por eso su alegría fue por primera vez completa.
Con el paso del tiempo, Amanecer fue descubriendo que Aduan no era un hombre. «¿Por qué no me lo dijiste inmediatamente? —le preguntó—. Los espíritus sin cuerpo que se visten con los trajes del palacio del dragón se rodean de una envoltura tan estable que no pueden distinguirse de los hombres vivos. Si uno recibe el limo del cuerno del dragón se pueden pegar los huesos, y la carne y la piel vuelven a crecer. ¡Qué pena no habérnoslo podido procurar cuando estábamos allí!».