Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Cuando los parientes de Yüo Dschung se enteraron, le llevaron a éste alimentos de regalo. Ambos se alegraron y la mantuvieron como huésped. Copo de Nieve se había ocupado de todo lo que se necesitaba en uña casa sin que Yüo Dschung preguntara de dónde había salido. Copo de Nieve fue sacando poco a poco su oro y sus perlas y volvió a comprar la antigua propiedad. Así que resultó que los sirvientes y sirvientas y los caballos y reses aumentaban de día en día.
Yüo Dschung le prevenía a veces a Copo de Nieve: «Cuando esté borracho, mantente alejada de mí para que no vea copos de nieve». Ella se lo prometía sonriendo.
Un día que estaba muy bebido llamó con mucha insistencia a Copo de Nieve. Copo de Nieve entró con una belleza encantadora. Yüo Dschung la miró mucho tiempo. De repente sintió una enorme alegría y empezó a bailar como un loco alrededor de ella.
«Estoy despierto, a través del vino he llegado desde la luz de la tierra al vino. Esta casa en la que vivo es el palacio celestial».
Estuvo mucho tiempo así sin parar.
A partir de entonces no volvió a beber en el mercado, bebía con Copo de Nieve. Copo de Nieve, que se mantenía alejada de la bebida, le acompañaba con té.