Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Le preguntó cuándo era su cumpleaños y todo coincidía exactamente. En su interior sintió un gran consuelo. Pero sus propiedades se iban yendo, y dos años más tarde había vendido toda la tierra y ya no podía pagar a los sirvientes.
Un día que el padre y el hijo estaban cocinando juntos la comida, entró de repente una hermosa mujer; él la miró. Era Copo de Nieve.
Le preguntó asombrado de dónde venía.
Ella le dijo con una sonrisa: «Una vez fuimos casi como marido y mujer. ¿Qué andas preguntando? El que no pudiera seguirte antaño era porque mi vieja ama todavía vivía. Ahora ha muerto y pensé que cuando no se tiene marido, se considera alegremente que no tiene ningún valor; si se tiene marido, hay que sacrificar la pureza. Pensando cómo podría combinar ambas cosas pensé que donde mejor protegida estaría sería contigo. Por eso no me amilanó el largo viaje».
Mientras hablaba, se quitó los adornos y apartó al hijo de la cocina. Cuando llegó la noche, el hijo y el padre durmieron juntos como harían a partir de entonces y prepararon otro dormitorio para Copo de Nieve.
Copo de Nieve sabía la mejor manera de educar al hijo.