Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Luego se metió en el ataúd. El hijo la volvió a llamar, pero sus ojos ya se habían cerrado. Doloroso fue llorando a buscar a su padre para decírselo, pero el padre se había puesto también la mortaja y se metió en el ataúd para exhalar su último suspiro. Colocaron ambos ataúdes en el pabellón. Tardaron muchos días en cerrarlos con la esperanza de que resucitaran. Salía un resplandor de las flores de loto del padre, que difundía claridad alrededor de la estancia. Del ataúd de Copo de Nieve salía un perfume que embalsamaba los alrededores. Cuando cerraron los ataúdes, fueron desapareciendo el brillo y el perfume paulatinamente.